martes, 28 de enero de 2014


 LOS CONEJOS (Oryctolagus cunniculus)


clínica veterinaria el Bosque y Hospital Veterinario el Bosque

Villaviciosa de Odón, Madrid. tel 916167485

VETERINARIOS Especialistas en conejos

http://www.hospitalelbosque.com

PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA CLÍNICA DE CONEJOS


PROBLEMAS ASOCIADOS AL ALOJAMIENTO DE LOS CONEJOS.

Un mal substrato puede conllevar numerosos problemas de más o menos gravedad, arena de gato, serrín y serrín prensado pueden provocar problemas de vías respiratorias superiores como rinitis que pueden evolucionar a patologías de vías inferiores o incluso neumonías. Estos substratos pueden levantar polvo y no tienen una buena absorción de la orina, llegando a producir amoníaco por deshidratación de la urea o acción de ciertas bacterias. Rinitis, conjuntivitis y dermatitis (pododermatitis) son otros problemas frecuentes asociados a estos substratos.
Los substratos de corteza de pino y cedro causan problemas respiratorios y dermatológicos por mecanismos de acción similares a lo anteriormente descrito, además se han asociado a elevación de transaminasas.
El substrato de maíz prensado puede ser ingerido por el animal y provocar problemas gastrointestinales y obstrucciones.
Las jaulas de reja sin bandeja en su parte inferior, como las usadas en las granjas de producción son desaconsejables por provocar pododermatitis sobre todo en las extremidades posteriores, problema que puede llegar a ser muy grave en los lagomorfos. La distancia entre los barrotes puede originar problemas como fugas en gazapos, fracturas en las extremidades o atrapamiento de la cabeza del animal, sobre todo en animales en crecimiento.
Los bebederos de bowl se asocian a dermatitis húmeda en la zona de la barbilla.
Las jaulas de pequeño tamaño inducen a estereotipias como roído constante de los barrotes que conllevan problemas dentales y articulares, obesidad, pododermatitis por sedentarismo y obesidad y alteraciones esqueléticas.


PROBLEMAS DERIVADOS DE UNA MALA DIETA
Sin duda una de las patologías más frecuentes en conejos (y roedores histricomorfos) derivados de una mala dieta es el síndrome de enfermedad dental adquirida. Dada la gran prevalencia de dicha patología y para una mejor comprensión de la misma se añade un extracto del artículo “Introducción a la odontología de pequeños roedores y lagomorfos” que el ponente realizó para la revista de la asociación A.V.A.F.E.S. en 2012:
“Tanto los lagomorfos (conejos y liebres), como los roedores histricomorfos (cobayas, chinchillas, degús…) presentan una dentición de coronas altas (helodontos) y arradiculares, es decir, de raíces abiertas (en continuo crecimiento) como adaptación evolutiva a una alimentación a base de materiales muy abrasivos  (heno y hierba). Estas características hacen que en su mantenimiento en cautividad a lo largo de años los problemas dentales sean una de sus patologías principales, con una prevalencia del 30% en animales jóvenes que va en aumento con la edad hasta alcanzar más de un 90% en animales geriátricos.
Las piezas dentales en estos animales presentan un crecimiento continuo de entre 2 a 5 mm por semana, ralentizándose con los años. Es por ello que han de ingerir grandes cantidades de alimentos “duros” para mantener este crecimiento bajo control. Los animales jóvenes suelen aceptar muy bien el heno, pero a medida que van creciendo se suelen decantar más por otros alimentos más blandos como el pienso, verduras o fruta. En cuanto la velocidad de crecimiento es mayor que la de desgaste aparece la enfermedad dental adquirida, aunque también influyen otros factores como causas congénitas, metabólicas (poca exposición a la luz solar sin filtrar, derivando en una escasa mineralización de los huesos), malaoclusión adquirida por traumatismos…
Los movimientos masticatorios en estos animales son distintos cuando comen los ya mencionados alimentos abrasivos, donde los movimientos de la mandíbula tienen un gran componente lateral, que cuando comen pienso, verduras o demás alimentos blandos, donde los movimientos son principalmente en sentido vertical. Al masticar con movimientos laterales, las piezas inferiores rozan con las superiores, produciéndose el desgaste, mientras que con la masticación en vertical el desgaste no ocurre o  es mínimo, derivando en problemas dentales adquiridos.

SINTOMAS DE PROBLEMAS ORALES
Hay numerosos signos que nos pueden poner sobre aviso de problemas dentales en lagomorfos y roedores histricomorfos. Uno de los más iniciales suele ser una disminución de la ingesta de heno o una selección de los alimentos ofrecidos en pro de los materiales más blandos y suculentos. Otros signos de dicho problema son:
·      Rechinar de dientes (bruxismo): signo de dolor en estos animales.
·      Ojos entrecerrados: otro signo de dolor.
·      Boca abierta.
·      Excesiva salivación (ptialismo).
·      Protuberancias a nivel del borde mandibular ventral (signo de infección ósea u osteomielitis).
·      Lagrimeo continuo (epífora).
·      Estornudos y secreción nasal de serosa a mucopurulena (rinitis, imagen 3).
·      Protusión de uno o ambos ojos (exoftalmos).
·      Asimetrías faciales.
·      Incisivos con superficie oclusal asimétrica (imagen 4)
·      Sobrecrecimiento de incisivos.
·      Falta de acicalamiento.
·      Pérdida de peso.
·      Interés desmesurado por la comida pero incapacidad para ingerirla.





Imagen 3: secreción nasal serosa en un conejo con problemas orales.






Imagen 4: incisivos con superficie oclusal asimétrica (mismo animal que en imagen 1), este conejo está usando más el lado izquierdo de la boca, lo que se refleja en la asimetría de los mismos.


TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DENTALES EN CONEJOS
En los casos de gazapos con prognatismo mandibular, la solución definitiva pasa por la exéresis definitiva de los incisivos. No obstante, en aquellas situaciones en las que el animal presenta una pobre condición corporal y la cirugía sea muy comprometida, podemos recortar los incisivos con una máquina de revoluciones tipo Dremmel y un disco de diamante, mientras refrigeramos con suero los incisivos para evitar quemaduras en las estructuras adyacentes o las propias piezas (comprometiendo el crecimiento de los mismos con vistas a la siguiente cirugía por lesión sobre las células germinales). De esta forma conseguimos ganar tiempo mientras el animal se estabiliza con vistas a la extirpación definitiva. Hay que reseñar que aunque cortar los incisivos con distintos instrumentos es una práctica muy extendida, está completamente contraindicada por el potencial riesgo de daño iatrogénico.
La técnica para exéresis de incisivos pasa por seccionar los ligamentos periodontales para una buena extracción y matar las células germinales, evitando así un nuevo rebrote de los mismos. Aunque actualmente hay material específico para intervenciones de odontología en estas especies (luxador de Crossley para incisivos y molares), funcionan estupendamente las agujas hipodérmicas de distintos tamaños, al acoplarse mejor a la forma del diente y alvéolo (imagen 12). Insertaremos la aguja cuidadosamente entre el incisivo y el alvéolo mientras desinsertamos el mismo, cortando los ligamentos de las cuatro caras. Para los incisivos principales e inferiores suelo usar agujas de 24G (azules) y para los accesorios o en casos especialmente complicados agujas más pequeñas de 25G (naranjas). Para conejos de gran talla, se pueden usar agujas de más porte, de 20G (amarillas) tras aplanarlas ligeramente con un portaagujas. Si fuera necesario también podríamos curvarlas ligeramente para adaptarlas a la forma de las piezas a extraer. Extraemos el diente aplicando una ligera tracción a favor del sentido de crecimiento del mismo (hacia arriba o abajo según el incisivo y lateralmente). Para evitar fracturas, es importante agarrar el diente (por ejemplo con un mosquito de pequeña talla y sin dientes) por sus caras mesial y lateral, siempre comprobando la sección de los ligamentos con los movimientos del diente en todas direcciones. El diente puede salir con las células en su base, apareciendo como una especie de gelatina en la raíz, o sin ellas, apareciendo vacío en su parte apical (imagen 13), pero siempre debemos asegurarnos de que las piezas extraídas no rebrotarán matando las células germinales, esto se puede hacer fácilmente introduciendo una pequeña cantidad de agua oxigenada dentro del alvéolo. Normalmente no es necesario suturar los orificios, aunque si el trauma ha sido notable, podemos poner un punto de sutura reabsorbible.


Imagen 12: material de odontología para intervenciones.


Imagen 13: aspecto de los incisivos recién extraídos, el de la izquierda con las células germinales en el ápex  y el de la derecha sin ellas.


Para la extracción de molares la técnica es básicamente la misma, con la única precaución de angular las agujas de extracción 90º para acceder mejor al interior de la boca. Al ser tan angosta y alargada la cavidad oral de estas especies, cuando trabajemos con molares es imperioso el uso de abrebocas y abremejillas para un mejor acceso, también es recomendable su uso para trabajar con los incisivos.
Como ya he comentado, es frecuente la epífora en los animales con patologías orales por obstrucción de los conductos nasolacrimales que drenan la lágrima a la cavidad nasal; principalmente por el sobrecrecimiento de las raíces a nivel retrógrado (el conducto transcurre dorsalmente a las mismas), aunque también juega un papel importante la propia composición de la lágrima. Este lagrimeo continuo puede derivar en otras patologías y por lo tanto debemos tratarlo. La principal causa de problemas oculares en conejos es la enfermedad dental adquirida. Los conductos se pueden desobstruír fácilmente canulándolos con un catéter endovenoso y aplicando una ligera presión con suero salino fisiológico (imagen 14). Los conejos presentan un único punto nasolacrimal situado en la parte más rostral del párpado inferior, adyacente a la membrana nictitante. Para comprobar la funcionalidad del conducto podemos usar el test de fluoresceína (usado en oftalmología para evidenciar úlceras corneales y otras lesiones), en condiciones normales la fluresceína debería aparecer en las narinas a los pocos segundos de su aplicación. Si no fuera así podemos comprobar el éxito de la canulación cuando aparezca el tinte por la nariz de nuestro paciente (imagen 15). Todo este proceso se puede realizar con anestésico tópico oftálmico y si el animal lo requiere, anestesia gaseosa directa.


Imagen 14: canulación del conducto nasolacrimal bajo anestesia gaseosa.



Imagen 15: comprobación del éxito de la canulación, la fluoresceína aparece en las narinas y rhinarium del conejo (líquido amarilloverdoso).
Los odontofitos se pueden reducir con una lima de polvo de diamante para odontología o con una dremmel con alargador, trabajando a bajas revoluciones. Si los picos tuvieran un tamaño grande, los partimos con unas pinzas o mosquito y los repasamos de igual forma. Hay que destacar que con este instrumental no podemos darle a la superficie oclusal su forma anatómica original en zigzag, pero conseguiremos que el animal vuelva a comer y por lo tanto a limar de forma fisiológica los premolares y molares.
Por último, en aquellos animales con grandes abscesos apicales y osteomielitis (imágenes 16 y 17), en ocasiones es preferible un abordaje extraoral para la exéresis de la pieza que está provocando el absceso. Para ello abordaremos ventralmente la mandíbula y diseccionaremos lo mejor posible la cápsula del absceso para su total eliminación. Si ello no fuera posible, haremos un legrado lo más concienzudamente posible de la cápsula del mismo y retiramos la muela o fragmentos de la misma. En este punto podemos aprovechar para coger una muestra de la cápsula para realizar cultivo y antibiograma e instaurar una antibioterapia lo más específica y sensible posible. Llegados a este punto, hay que recalcar que la flora intestinal de los conejos, cobayas y chinchillas es extremadamente sensible a la antibioterapia y la elección de un antibiótico no adecuado podría incluso llevar a la muerte por enterotoxemia. Debemos seguir siempre la regla del “PLACE”, es decir, por regla general nunca usaremos en conejos Penicilinas, Lincomicina y derivados, Ampicilina, Cefalosporinas y Eritromicina u otros macrólidos; esto es, antibióticos que ejercen su acción sobre todo frente a las bacterias Gram positivas. Por supuesto para prácticamente todos estos fármacos hay excepciones a medida que van surgiendo las nuevas generaciones de los mismos.”


Imagen 16: radiografía laterolateral derecha de un conejo con enfermedad dental adquirida, podemos apreciar un rebrote de un incisivo accesorio extirpado anteriormente por una técnica errónea, osteomielitis en la parte apical del alvéolo del incisivo superior, absceso apical asociado al segundo premolar inferior izquierdo, y pérdida completa de la estructura anatómica normal de las piezas molares y premolares con sobrecrecimientos a nivel dorsal y ventral, tanto a nivel intra como extraoral. http://www.hospitalelbosque.com


Imagen 17: radiografía oblicua izquierda del mismo animal de la imagen 14. Se aprecia la cápsula del absceso más definida y con trayectos fistulosos purulentos y curvaturas anormales hacia rostral de los primeros premolares. El caso se resolvió con legrado del absceso, exéresis del incisivo accesorio recidivante, exéresis de la pieza asociada al absceso con la técnica extraoral, limado de odontofitos y de las coronas de las piezas molares, canulación de ambos conductos nasolacrimales, cambios de manejo y antibioterapia y analgesia de larga duración. http://www.hospitalelbosque.com

Como acabamos de ver la carencia de materiales fibrosos en la dieta puede acarrear problemas graves; además la escasez de fibra no digerible con un tamaño de partícula mayor de 0,5 mm puede alterar la normal motilidad del intestino, la formación y consumo de cecotrofos y producir alteraciones comportamentales como ingesta de la capa del propio animal. La hipomotilidad intestinal derivada de esta carencia puede conducir a éstasis gastrointestinales, alteraciones de la flora bacteriana intestinal que pueden derivar en enterotoxemias, disminución del consumo de la ración, ingesta de materiales extraños como alfombras y a la formación de tricobezoares. Lowe (1998) recomienda unos niveles de fibra cruda del 13-20% para conejos mascota, con un nivel del 12,5% de fibra indigestible.
El heno de alfalfa es recomendable para animales en crecimiento o gestación por su alto contenido en calcio y proteínas, no obstante para animales adultos no es recomendable por poder producir mineralizaciones metastásicas (imagen 18). El exceso de proteínas reduce la ingesta de cecotrofos, altera el ph y la flora intestinal siendo un factor de riesgo importante para la proliferación de bacterias patógenas, y eleva la producción de amonio que junto con una mala ventilación puede desencadenar problemas de vías respiratorias altas y conjuntivitis.


Imagen 18: proyección radiográfica dorsoventral de un conejo hembra de 8 años alimentado con heno de alfalfa, se evidencia el riñón derecho calcificado. La no bilateralidad del proceso hace otros factores o patologías concurrentes altamente probables.

Con respecto a los piensos comerciales, son más recomendables los que son básicamente heno picado y extrusionado a los que añaden otros componentes como cereales o semillas de girasol. Se recomienda que la ración diaria de pienso indistintamente de su composición no supere el 2-3% del peso del conejo. Muchos piensos comerciales y premios como bizcochos dulces o premios de yogourth superan con creces un nivel del 2,5-4% de grasa recomendado para esta especie, lo que podría derivar en problemas de obesidad y lipidosis hepatorrrenales, entre otros. Un exceso de pienso también puede ser una fuente muy importante de carbohidratos para el conejo mascota. A pesar de ser una fuente importante de energía, el almidón presente en los granos de cereales es fácilmente fermentable. Si hay un exceso de almidón dietario que supera la capacidad catabólica de la amilasa presente en saliva, páncreas y cecotrofos, es posible que sufra un proceso de hidratación y gelatinización, dichas gelatinas pueden formar complejos con las proteínas presentes en el interior del intestino y verse reducida la digestibilidad de ambos componentes. Almidones o azúcares residuales que alcancen el ciego pueden ser un factor predisponente de enterotoxemias en animales jóvenes. Clostridium spiriforme necesita glucosa como substrato para la producción de toxina iota, dicha glucosa puede provenir directamente de la dieta o bien como producto de fermentaciones bacterianas. Es por ello que debemos evitar dietas altas en carbohidratos y bajas en fibra. No obstante esto es menos probable en animales adultos por una mayor eficiencia en la digestión de carbohidratos (pocos llegan a alcanzar el ciego).
Las verduras tienen distintas características y capacidades nutritivas y hemos que tenerlas en cuenta para la alimentación del conejo, la mejor forma siempre de evitar desequilibrios alimenticios es una dieta rica y variada. La lechuga (especialmente la iceberg) es demasiado rica en agua y tiene un ratio Ca/P inverso, deberemos aportarla ocasionalmente; otras verduras como las espinacas tienen un contenido elevado en ácido oxálico, que puede quelar el calcio de la dieta en forma de cristales de oxalato cálcico (esto también ocurre con las judías).  Dichos cristales pueden lesionar la mucosa intestinal y llegar a producir hipocalcemias en animales con una dieta muy rica en las mismas (imagen 19). Así mismo, muchas plantas ornamentales de interior (muy apetecibles para los conejos) poseen cristales de oxalato cálcico en sus células vegetales que pueden producir desde irritaciones a úlceras y sangrado en las mucosas: potos, costilla de Adán, calas…las Dieffenbachia spp. (imagen 20), muy populares por su gran belleza tienen un contenido extremadamente alto de dicho componente.



Imagen 19: distintas formas de presentación de cristales de oxalato cálcico en el interior de las células vegetales.


Imagen 20: Dieffenbachia spp., planta tóxica por su alto contenido en oxalato cálcico.
Las frutas se administrarán con moderación y siempre evitando las más acuosas que podrían provocar alteraciones en la motilidad y composición de la flora bacteriana intestinal de la mascota, su alto contenido en azúcares puede ser un factor de riesgo para enterotoxemias por mecanismos ya descritos. Aunque no llega a ser tan tóxico como en las aves (se discutirá más adelante), el aguacate puede llegara a ser tóxico en conejos y otros animales por su contenido en persina, toxina fungicida que se ha descrito que puede causar mastitis no infecciosa y agalactia en conejos lactantes; arritmias cardíacas, edemas (sobre todo submandibular) e incluso la muerte en los demás grupos.

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